Legión Italiana de Buenos Aires - Valiente

Legión Italiana de Buenos Aires - Valiente
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El 1° de diciembre de 1852 se produjo un gran movimiento popular en la campaña contra el gobernador Valentín Alsina acaudillado por el gral. Hilario Lagos, quien se proponía unir a los habitantes de Buenos Aires con miras a lograr una solución nacional, y el acatamiento al congreso de Santa Fe convocado por el Gral. Urquiza. Habiéndose propuesto y admitido un armisticio, se estipularon las condiciones para la paz. Las exigencias de Lagos –la renovación de los representantes, la elección de nuevo gobernador, el envío de diputados al congreso de Santa Fe y el reconocimiento de sus grados a los militares sublevados– fueron rechazadas por la Sala de Representantes porteña.

La metrópoli se preparó para resistir. La Sala de Representantes autorizó al ejecutivo a hacer uso del tesoro público, y el gobernador a los ciudadanos nativos y extranjeros a portar armas en salvaguarda de sus vidas y para defender al gobierno. La ciudad fue convertida en un bastión inexpugnable, siendo sitiada por tierra y bloqueada por mar por fuerzas confederadas. Los extranjeros de todas las nacionalidades visualizaron la necesidad de tomar las armas: justificaba tal actitud los reiterados atentados que estaban sufriendo. De ahí la decisión de reunirse por colectividades, organizando legiones.

De todas las legiones integradas por extranjeros, la más brillante y combativa fue la Legión Italiana. Para su organización y conducción, fue designado el coronel Silvino Olivieri, quien tuvo que vencer grandes contrariedades para organizarla.

Las maniobras de algunos agentes extranjeros para confundir su juicio, las intrigas personales unidas a las dificultades naturales de la situación habrían sido capaces de acobardar a un hombre que no tuviese su férrea voluntad e irrevocable decisión de combatir por la causa de la civilización y la libertad.

Los oficiales nombrados por el gobierno, previa propuesta de Olivieri, obtendrían una gratificación de 1000 pesos, y mensualmente una dieta de 20 pesos diarios un segundo teniente, 25 pesos un teniente primero, y 30 pesos un capitán. Los oficiales y soldados tendrían derecho a un vestuario militar completo. La legión estaba compuesta por regimientos de infantería, artillería y caballería.

En cuanto al número de enganchados, en diciembre de 1852 había unos 70 legionarios. A fines de enero de 1853 ya había 193 legionarios, y 341 a principios de marzo. También se sabe, que en el combate del 30 de mayo de 1853 –que le valió a la legión el título de Valiente–, lucharon sólo unos 206 legionarios, por lo que el número de legionarios debió haber fluctuado entre los 200 y 300 aproximadamente.

Una cuestión siempre preocupante para Olivieri durante todo su desempeño como comandante de la legión fue la disciplina, que tan férreamente había aprendido a mantener en Italia y juzgaba tan importante como carta de triunfo militar. El coronel y muchos de sus oficiales estaban evidentemente influidos por su formación militar italiana, mucho más rígida en cuanto a la disciplina y la obediencia debida a los superiores inmediatos, el valor en el combate, el honor militar y el heroísmo.

Legión Valiente

En cuanto a la participación que le cupo a la legión italiana en los combates habidos durante el sitio de Buenos Aires, es destacable que fue aumentando su brillantez a lo largo de los enfrentamientos bélicos.

Al poco tiempo se produciría la acción de armas que coronó la brillante trayectoria de lucha y coraje que demostraron estos heroicos legionarios: el histórico combate del 30 de mayo de 1853.

La cuestión motivó el decreto del Departamento de Guerra y Marina, al considerar el Gobierno el valeroso comportamiento y extraordinaria bravura del regimiento "..en que después de arrollar todos los puestos enemigos que tenía a su frente, ha recorrido triunfante un gran espacio del que ocupa su línea, resistiendo victoriosamente a fuerzas síxtuplas..", acordando a la Legión Extranjera al mando del coronel Silvino Olivieri el título de "Valiente", con el cual se le designaría siempre que se la nombrara en actos oficiales. Concedía también como distintivo a todos los legionarios participantes en esa batalla, un cordón que pendería del hombre izquierdo y después de rodear el brazo del mismo lado caería sobre el pecho hasta enlazarse en los ojales y botones de la casaca.

El 13 de julio de 1853, culminaba el sitio de la ciudad-estado de Buenos Aires. El ministro de Guerra y Marina, general José María Paz y el gobernador Pastor Obligado, decretaron que los batallones participantes llevarían en sus pendones la inscripción en letras de oro: "Combatió con gloria en defensa de Buenos Aires".

A mediados de julio, Olivieri se dirigió a sus superiores exponiendo que no hallándose ya el país en la crítica situación en la que gustosamente aceptó luchar para el Estado de Buenos Aires, rogaba se le concediera un permiso ilimitado para retirarse a Europa por algún tiempo, con la promesa de que si en alguna nueva ocasión pudiera ser de utilidad estaría siempre dispuesto a derramar hasta la última gota de su sangre.

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